Cartas de restaurante
Un soporte en cada mesa con el QR a tu carta digital. Cambias los platos y los precios sin reimprimir nada.
Pega tu enlace, elige el diseño y descarga el código como imagen o como objeto listo para tu impresora 3D: soporte de mesa, llavero o placa de pared. El archivo 3MF ya lleva dentro los dos colores que elijas.
La carta del restaurante, tu página de reseñas de Google, tu Instagram, tu web… lo que quieras.
Al escanear, el móvil se conecta solo. La contraseña queda escrita dentro del código: usa la red de invitados.
Base Código y texto
100 % privado: el código, el logo y los archivos 3D se generan en tu dispositivo. Nada se sube a ningún servidor.
La carta de tu restaurante, tu página de reseñas de Google, tu Instagram, tu web o los datos del wifi del local. El código se genera al instante mientras escribes.
Forma de los puntos, colores, y tu logo o un emoji en el centro. Después escoge el objeto —soporte, llavero o placa— y los dos colores con los que se va a imprimir.
Bájalo en PNG o SVG si solo quieres la imagen, o en 3MF si lo vas a imprimir. Abre el 3MF en el programa de tu impresora: la base y el código ya salen separados y con su color.
Un código QR en papel se moja, se despega y se rompe. Impreso en 3D dura años, se ve bien y transmite que el negocio cuida los detalles.
Un soporte en cada mesa con el QR a tu carta digital. Cambias los platos y los precios sin reimprimir nada.
El clásico «déjanos una reseña» junto a la caja. Un soporte con tu logo consigue muchas más valoraciones que una pegatina.
Placa o soporte en apartamentos turísticos, hoteles y cafeterías: el huésped escanea y se conecta sin teclear la contraseña.
Bodas, ferias, congresos y equipos. Un llavero con el QR a las fotos compartidas, al programa o al perfil de la empresa.
Placa en el escaparate con el enlace a tu tienda online, a WhatsApp o a la ficha del producto que el cliente tiene delante.
Vende los soportes y llaveros personalizados como producto propio: es uno de los encargos más pedidos a quien tiene impresora 3D.
Un código QR impreso en 3D no es una imagen: es un relieve. El móvil no lee colores ni brillos, lee la diferencia entre las zonas claras y las oscuras, así que todo depende de dos cosas que puedes controlar desde esta misma página: el contraste entre los dos filamentos y el tamaño de cada módulo (cada cuadradito del código).
El STL fue durante años el formato habitual de la impresión 3D, pero solo guarda la forma: ni colores, ni materiales, ni piezas separadas. Si exportas un QR en STL, en el programa de laminado aparece un bloque del mismo color y tienes que colocar y asignar todo a mano.
El 3MF es el estándar actual y guarda la escena completa dentro del archivo: en el que descargas aquí van dos objetos independientes —la base y el relieve del código con el texto— cada uno con el color que hayas elegido. Al abrirlo en Bambu Studio, PrusaSlicer, Orca Slicer o Cura, la pieza aparece ya montada, colocada y con los dos colores asignados. Dejamos la descarga en STL como opción secundaria, en dos piezas y con instrucciones, para quien use una impresora o un programa antiguo.
Una boquilla estándar de 0,4 mm no puede dibujar detalles más finos que ella misma. Si cada módulo del código mide menos de 1,5 mm, las esquinas se redondean, los cuadrados se juntan y el código deja de leerse. La herramienta calcula ese valor en tiempo real y te avisa en rojo si te has pasado de fino. Para arreglarlo tienes dos caminos: agrandar la pieza o acortar el enlace, porque cuanto más largo es el texto, más módulos necesita el código y más pequeño se vuelve cada uno.
Lo que mejor funciona es una base clara —blanco, hueso, gris claro— con el código en un color oscuro y mate. Los filamentos muy brillantes o metalizados reflejan el flash del móvil y complican la lectura. Evita combinaciones de tonos parecidos: si el contraste entre los dos colores baja de 3:1 la herramienta te lo advierte antes de que gastes filamento.
Boquilla de 0,4 mm, altura de capa de 0,2 mm y relleno del 10-15 % son suficientes para cualquiera de los tres objetos. El relieve del código son 1,2 mm, es decir seis capas: bastante para que el cambio de color quede sólido y opaco. El soporte de mesa está diseñado como una cuña inclinada que se imprime apoyada en su base y no necesita soportes. El llavero y la placa se imprimen tumbados, con la cara del código hacia arriba.
También sirve. Todos los programas de laminado permiten insertar un cambio de filamento a una altura concreta: pones la altura en la que termina la base y empieza el relieve, y la máquina se detiene para que cambies la bobina. Es un minuto de trabajo y el resultado es idéntico al de una impresora multicolor.
El 3MF es el formato estándar de las impresoras 3D modernas y guarda los colores dentro del propio archivo. Al abrirlo en Bambu Studio, PrusaSlicer, Orca o Cura, la base y el código ya aparecen separados y con su color asignado. El STL solo guarda la forma, sin color, por eso lo ofrecemos como opción secundaria en dos piezas.
Sí, siempre que haya contraste real entre la base y el código en relieve y que cada módulo del código mida al menos 1,5 mm. La herramienta calcula el tamaño de módulo y el contraste mientras diseñas y te avisa si tu configuración no va a escanear bien.
No. Con una impresora de un solo extrusor puedes hacer un cambio de filamento a la altura en la que empieza el relieve, una función que incluyen todos los programas de laminado. Con AMS, MMU o similares la asignación de los dos colores es automática al abrir el 3MF.
No. La herramienta es gratuita, no pide registro y no tiene límite de descargas. Todo el proceso ocurre dentro de tu navegador.
No. El código QR, la vista previa y los archivos 3D se generan íntegramente en tu dispositivo con JavaScript. Ni el enlace, ni la contraseña del wifi, ni la imagen de tu logo salen de tu navegador.
Boquilla de 0,4 mm, altura de capa de 0,2 mm y un relleno del 10-15 % son suficientes. El soporte de mesa se imprime apoyado en su base y no necesita soportes. El relieve del código son 1,2 mm, que basta para el cambio de color y para que se note al tacto.
Sí. En la pestaña Wifi introduces el nombre de la red y la contraseña, y el móvil del cliente se conecta al escanear sin teclear nada. Recuerda que la contraseña queda escrita dentro del código, así que úsalo con la red de invitados.
No, el destino queda grabado en el relieve. Si prevés cambiar de carta o de página, apunta el QR a un enlace propio que puedas redirigir después, o a un acortador que permita editar el destino.